El joven director venezolano Ilyich Rivas (21 años) protagonizó el concierto de abono núm. 4 de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, con resultados apreciables. Se trata de un músico técnico, al que le gusta controlar el volumen y moldearlo de forma rigurosa, aunque a veces se echa en falta algo de personalidad. Empezó con un Scherzo Capriccioso de Dvořák impecable en cuanto a planificación (perfecto el prolongado y difícil ascenso dinámico de la coda), aunque ligeramente frío en general por un fraseo tirando a plano. De todas formas, de la excelente organización sonora resultó un sonido cristalino que es muy de agradecer en este auditorio. A Ilyich Rivas le falta aún saber transmitir a lo músicos su entusiasmo en el podio, que a veces exhibe con movimientos algo bruscos, pero aun así su rigor y claridad de ideas son una base que ya…
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