Tras medio siglo como titular de la Filarmónica de Leningrado, Evgeni Mravinskii murió en 1988, cuando al régimen le quedaba un corte de pelo. La desmembración de la Unión Soviética trajo muchas incertidumbres, también para la orquesta, en la encrucijada de una nueva época y huérfana de director. Ya entonces, aprovechando los nuevos vientos, sonó para ocupar el puesto un “joven” letón de cuarenta y cinco años llamado Mariss Jansons; sin embargo, el nombramiento recayó en el caucasiano Yuri Temirkanov (Nalchik, 1938). Ambos llevaban largos años asociados a la Filarmónica, pero orquesta –y autoridades- consideraron que Temirkanov era el valor seguro para garantizar la continuidad de la que en aquel tiempo era, de lejos, la mejor orquesta rusa. Y que sigue siéndolo casi tres décadas después. Ciertamente, todas las orquestas rusas siempre…
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