El segundo programa a cargo del conjunto del epígrafe se inició con la segunda sonata para clarinete y piano de Johannes Brahms, dentro del ciclo integral de sus composiciones camarísticas. La Sonata op 120 nº 2 es menos serena que la nº 1, y quiere parecerme que suena mejor para clarinete que para viola. Solamente tiene tres movimientos (la nº 1 tiene 4), sus melodías son, como todas las de Brahms, encantadoras, y la primera parte del movimiento central es sencillamente genial. Es, por tanto, repertorio obligado de cada clarinetista, y por lo tanto su versión fue bastante más inspirada que la que le tocó en suerte a la Sonata nº1, el día anterior. Ulf Rodenhäuser, clarinete y Kalle Randalu, piano, la tocaron con sobriedad, calidad, y entrega.Estos mismos intérpretes integraron el cuarteto que afrontó las próximas dos obras del programa.…
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