A la vista del espectáculo que tuve que presenciar en Málaga el 28 de febrero, Día de Andalucía, me veo obligado a comenzar esta reseña con una declaración de principios: creo firmemente en la función social de la crítica.
La realidad operística de Málaga es indigna de lo que fue, y de lo que venden los responsables de la Temporada Lírica. Más aún, producciones como este Baile de máscaras son una tomadura de pelo por muchos motivos. No es que no sea propia de un teatro de provincias que hace una década tenía una temporada digna, es que no desmerecería en una feria de pueblo. Repetirán en Lorca, Santurce, Basauri, Barakaldo, Torrent, Alicante y Logroño, entre otras localidades. Yo creía que Málaga jugaba en otra división. Y no sólo porque la orquesta nos regaló sonidos tales que a ratos sonaba como una banda -y las hay que suenan mejor,…
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