En nuestra sociedad occidental y hasta fechas muy recientes el adulterio, un pecado mortal, constituía, en cierto modo, y allí donde la libertad de elección no era posible, la última expresión del libre albedrío y afirmación de individualidad de la mujer.El tema ha sido objeto de atención de toda clase de expresiones artísticas, (cuyos numerosos ejemplos todos tenemos en mente) ya sean moralizantes o críticas, pero cuyo desenlace casi inmutable era el del castigo por la muerte o el ostracismo. La época de la segunda mitad del siglo XIX y los comienzos del XX supuso un cenit por la cantidad de obras referentes a una más de las caras de la emancipación femenina, cuando el problema empezaba a encontrar precisamente una solución. Evidentemente, la ópera también mostró esta inquietud. Baste recordar dos títulos esenciales como Pélleas et…
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