El así denominado “Concierto de Andalucía”, por estar enmarcado en la víspera del día oficial de esta comunidad autónoma, se abrió con la correspondiente lectura del Himno de Andalucía, cuyo origen procede del tradicional canto campesino andaluz recogido por el propio Blas Infante. La repentina y aparatosa puesta en pie de algún político presente en la sala dio lugar a una situación surrealista con medio aforo siguiendo el ejemplo mientras el resto los miraba con caras absortas. No obstante, esta anécdota da en la clave de lo a menudo suelen ser este tipo de conciertos, en parte concebidos como ceremonias oficiales, institucionales y, a menudo, demasiado políticamente correctas.
Ya con la rossiniana Obertura de Il barbiere di Siviglia, advertimos un sonido y homogeneidad orquestal aceptables al tiempo que un importante falta de intensidad…
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