La capacidad de convocatoria y el éxito de este concierto, dedicado íntegramente al siglo XVIII español, supuso un fantástico comienzo del Festival Internacional de Música Pórtico de Zamora. La iglesia románica de San Cipriano, además, es el espacio ideal para interpretar y disfrutar de este tipo de música, más allá de una acústica que tiende a suavizar algo el volumen de las voces y una temperatura que se antojó excesivamente baja para lo que estas fechas parecen sugerir.
El caso es que el nivel de calidad tanto de las obras que pudieron escucharse como de la interpretación hizo que el numeroso público se mostrara muy atento, pese a que sufría algo de hacinamiento. Eso sí, las dos partes del concierto, interpretadas sin pausa larga, fueron distintas en cuanto a resultados. Así, la escritura de los hermanos Nebra y de Santiago Billoni…
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