Llegó la semana más esperada por todos, la de las cuatro citas ineludibles con una de las mejores orquestas del planeta, la Royal Concertgebouw Orchestra de Ámsterdam con su director titular el italiano Ricardo Chailly.En este primer encuentro ha sido Gustav Mahler el protagonista con parte de su inacabada Décima Sinfonía, que tan buenos recuerdos nos trae pues George Solti nos maravilló no hace tanto años con un electrizante Adagio, y que ahora además se sumó el infrecuente Purgatorio.Lo que escuchamos el lunes fue algo totalmente diferente a aquel histórico concierto, la calidad del conjunto está por encima de cualquier duda y las prestaciones de Chailly fueron sobresalientes. Pero este fue un Mahler sereno, sin crispaciones, con unos clímax muy estudiados y planeados, expresado con una claridad apabullante, pero también algo comedido…
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