El violinista Nikolaj Znaider, que ha tocado y grabado con los más grandes, se ha pasado a director desde hace unas temporadas, labor que compagina con la suya de siempre. En la biografía que aparece en el programa de mano editado por el Centro Cultural Miguel Delibes se muestra un ya amplio currículum de colaboraciones con orquestas de rancio abolengo (Filarmónica de Múnich, Sinfónica de Londres, Mariinski), así como compromisos que apuntan aún más allá.
Como director, mi opinión es que aún le queda bastante camino por recorrer, lo cual para él es positivo, ya que indica su predisposición y su capacidad; lo malo sería que no hubiera camino a la vista. Tampoco se puede juzgar con un solo concierto, pero sí se pueden extraer algunas conclusiones. En el "gran repertorio" que el danés dirigió el 25 de abril en Valladolid (con dos obras muy…
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