En la segunda velada de música de cámara se presentaron cinco cuartetos de cuerdas, con un atractivo programa, exigente en cuanto a dificultad, que enmarcaron al mismo tiempo la despedida del maestro Antonello Farulli, que fue el titular de la cátedra, con la asistencia de José Manuel Román como tutor.Antes de comentar las diferentes actuaciones deseo comunicar al lector que la última vez que escuché a grupos de cuerdas, sin piano, fue hace unos dos años, y tuve ciertos recelos sobre los resultados. El progreso hecho, en el ínterin, es notable. Se trata sobre todo del problema de la afinación natural, obligada para que un cuarteto suene bien. Con los cambios introducidos en la forma de preparar los alumnos para tocar en conjunto, sea en orquesta o en grupo de cámara, haciendo hincapié en la absoluta necesidad de oír a los demás, y no…
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