El bajo búlgaro Boris Christoff ocupó, durante los años 50 y 60, un puesto de honor entre los de su cuerda junto con Hans Hotter, con quien apenas compartió repertorio, o Tito Gobbi, rival, este sí, en algunos títulos, pero respecto del cual representa en muchos aspectos una figura especular: privilegiada voz y una intencionalidad expresiva patente, aunque no siempre del todo afortunada, frente a la garganta menos dotada del segundo, poseedor en cambio de un carisma e instinto teatrales superiores.El debut data de 1946 como Colline de La Bohème en Roma, después de haber culminado sus estudios durante la guerra gracias a una beca promovida (admirado tras escucharlo en un coro) por el rey de Bulgaria, que le consintió formarse con grandes maestros como el célebre barítono e histórico Rigoletto Stracciari.Christoff triunfó con rapidez, ante…
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