El ciclo de Promúsica presentó al público madrileño la Filarmonica de Turín, que acudió con tres compositores que abarcan buena parte del movimiento romántico: Schubert, Mendelssohn y Brahms. En los dos primeros casos, ofrecía el programa obras que, al repasar el imponente catálogo de ambos, no se las sitúa entre sus creaciones capitales. El concierto de piano nº1 de Brahms supuso su dilatado estreno en la gran forma sinfónica. Aunque más habitual en las salas de concierto que sus acompañantes en este concierto, siempre ha sido ensombrecido por el segundo. Pese al vehemente rechazo que del siglo ilustrado hicieron gala los románticos, la terna del pasado jueves presenta fuertes lazos de unión con la tradición musical alemana de los años precedentes. Mendelssohn bebe de las fuentes de Beethoven y Weber para su obertura La Gruta de Fingal,…
Comentarios