A la vista de la programación que la Orquesta Sinfónica de Sevilla y el Teatro de la Maestranza nos vienen presentando, no es raro pensar que sus programadores tienen una singular predilección por el sinfonismo de Shostacovich y de Bruckner. Y es que del segundo; el año pasado pudimos atender una Tercera y Octava Sinfonía a manos de orquestas y batutas distintas, pero es que en lo que va de año ya hemos escuchado la Quinta del compositor de San Florián y en un par de meses, la ROSS nos presentará la Séptima. Considero que son demasiadas dosis de Bruckner para una orquesta a la que le falta tantos compositores por presentarnos y cuyas aventuras musicales se cuentan por prácticamente inexistentes. Por otra parte, la densas y extenuantes tramas sonoras de Bruckner, mal dosificadas, y encima en este caso, mal servidas, empachan al más…
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