En octubre de 1999, por razones de vieja y buena amistad con Xoán M. Carreira, editor de del diario musical Mundoclasico.com, me avine a hacerle una entrevista a Juan Cambreleng, gerente en aquél entonces del Teatro Real de Madrid. Más que una entrevista al uso, fue, creo yo, una conversación entre amigos sobre cuestiones técnicas de gestión y funcionamiento de un teatro de ópera, y de los estrenos absolutos de sendos compositores y académicos españoles, bien asentados en el establecimiento oficial de la música de conservatorio, previstos con motivo de su respectivo septuagésimo aniversario.En un momento de la conversación, y al hilo de la actualidad un tanto polémica del Real en aquellos días, Cambreleng expresó su convicción de que la única manera que hubo para echar a andar el teatro era poniéndolo de moda y que, en su opinión, lo…
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