Parece claro que esto de que venga una violinista excepcional y haga algo excepcional con el Concierto de Brahms es bueno para todo el mundo: lo que la rodeó tuvo un nivel que va desde lo aceptable hasta lo bueno, y con Frang la media subió unos cuantos enteros. Pero, ¿con qué ánimo se pone uno a escribir sobre esta interpretación de Romeo y Julieta después de semejante Brahms? Es lo que tiene el amor a la música bien hecha: que se focaliza el centro de atención, y todo lo demás, por comparación, pierde algo de significado. La mayoría de los que asistieron a esta maravillosa versión del Concierto para violín op. 77 sabe que voló muy alto, y sin duda serán comprensivos con ese bien merecido protagonismo. Frang, alumna de la magnífica profesora Ana Chumachenco, sorprende no solo por la perfección de su sonido y el acabado concepto que…
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