La primera parte del concierto de Abono n.º 19 resultó asaz raro. Khatia Buniatishvili cuenta con muy buenas credenciales, que pudieron comprobarse sobre todo en el tercer movimiento del Concierto para piano n.º 2 de Rajmáninov, que es cuando su sonido consiguió apreciarse en cierta medida. Pero la pianista georgiana paga su cualidad de tocar notas de forma supersónica con un volumen y en general una capacidad dinámica limitadísimos (tiene que levantarse del banco para poder dar algunos fortes con peso, lo que ella disfraza de arrebato). A esto debe sumársele que esta técnica y el concepto musical que le resulta más adecuado chocan de frente con otro concepto, el del director norteamericano John Axelrod, un "controlador" brillante empeñado en que su trabajo no pase desapercibido.
La evidente descoordinación orquesta-piano en los comienzos…
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