Las obras de Debussy y Ravel involucraron facetas que el Maestro Manzano no había explorado con la OSN. Hasta ahora, se escucharon obras en las que el tono estaba conseguido en lo fundamental a partir de la masa orquestal y las intenciones en las dinámicas. Con estas dos obras las impresiones tomaron derrotas diferentes y señaló quizás los puntos más vulnerables de la agrupación. Estas dos piezas cortas, intensas, y llenas de participaciones comprometidas, que exigen el tono culto del conjunto y más aun de los solistas, transcurrieron por el filo de una navaja. El sentido concertante de algunas participaciones, y la construcción orquestal de la obra, en la que aparecen al desnudo cada una de las voces, enfrentaron a la orquesta con sus virtudes y deficiencias. Y una de sus bondades la marcó la magnífica participación del profesor Dejan…
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