Pocas identificaciones entre personaje e intérprete han alcanzado, en el mundo de la ópera, la categoría mítica de Salomé y la soprano búlgara Ljuba Welitsch (Varna 1913 - Viena 1996). Sensacional cantante-actriz, el recuerdo de su encarnación como una princesa de Judea plena de morbosa sensualidad permanece, cincuenta años después, vivo en el teatro que le reservó sus mayores triunfos: el MET de Nueva York.Decadentismo, simbolismo, expresionismo, Jugendstil...Aquella sensualidad perversa y decadente que Welitsch comunicó como nadie, tan cara para el gusto de las corrientes estéticas en torno al cambio de siglo, supuso, sin embargo, una continua fuente de dificultades por su escabrosidad cuando los compositores se mostraron interesados por el tema. Así había ocurrido con Massenet y su pionera Herodiade (1881), en la que la protagonista…
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