Los conciertos de fin de curso del Conservatorio Superior de Música de Castilla y León suelen dar muy buenos resultados y han adquirido una justa fama en ciudades como Salamanca, Valladolid o Burgos. Así ocurrió con todos los que el exigente Lutz Köhler ha dirigido, y también con los talleres de ópera, muchos de los cuales se han comentado en estas páginas y que pertenecen a la época gloriosa de este tipo de eventos. En este caso, se dieron tres conciertos del Réquiem de Mozart (Salamanca, Madrid y Valladolid), y el de esta última ciudad es el que se comenta. Pero la reseña solo puede ser relativa, ya que la iglesia de San Pablo tiene una acústica tan reverberante que la mayoría de las partes polifónicas encomendadas al coro se perdieron. Una vez más, hay que lamentar la falta de acuerdo entre instituciones para plasmar en un recinto…
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