Nunca en su historia, España tuvo un cuarteto de cuerdas de la calidad del Cuarteto Casals. Eso no lo digo yo, sino una de las personas que mejor conocen la historia de la música culta del país. Eso sí, le doy la razón, y más aún después de escuchar a este joven conjunto de cámara nuevamente. Lo que más aprecio es que los cuatro se implican activamente e individualmente en el quehacer de los otros colegas, creando así una electrizante actividad que nunca cae en la rutina o el mero acompañamiento. Todo es nervio, implicación, empuje, interés. Se cuida cada detalle, el contacto visual entre los cuatro es constante, pasajes rítmicos o semicorcheas de relleno son coordinados de manera que tengan enjundia. Escuchándolos nunca decae el interés, porque en todo momento te agarran con la intensidad de su juego. Debido a su juventud, en eso a…
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