Azules contra rojos combatiendo a muerte en la arena de un circo (o en la tribuna de oradores de un hemiciclo): ¡vaya una forma de iniciar la acción escénica esta producción de la apenas conocida Silla de Haendel, a pocos días de unas elecciones estatales con vocación multicolor! Anecdótico, no obstante, este tradicional bicolorismo como punto de partida, porque en la puesta de Alessandra Premoli cualquier símbolo asociado a la desmesura del poder por la fuerza, ya sea un gesto o un complemento del atuendo, se toma y combina para incidir en la idea de lo asfixiante de los totalitarismos, vengan de donde vengan, lo hagan cuando lo hagan.
Claro que es más fácil denunciar las dictaduras canónicas que en el mundo han sido que abordar la falta de democracia en las que tendiendo a serlo no lo parecen. Siempre ha habido Lucios Cornelios Silas…
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