Gran resultado el de esta Creación dirigida por Leopold Hager, un director expertísimo ideal para aportar seguridad a los escogidos coralistas que pertenecen a esa agrupación de agrupaciones llamada Coros de Castilla y León. La cosecha fue inesperada: puede echarse en falta mayor sutileza por ejemplo en algunas gradaciones dinámicas, pero la potencia y la sólida definición de estos cantantes aficionados se adaptaron de forma muy feliz a lo que esta inmensa obra pretende en el aspecto coral: bascular entre el efecto sorprendente y la grandiosidad.
Las fugas tuvieron la suficiente transparencia y precisión como para que nadie, coro ni público, perdiera el hilo, y las entradas, salvo alguna insignificante excepción, sonaron perfectamente definidas. Además, las proporciones sonoras con las orquesta (muy bien definida también, por lo que pudo…
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