Con este recital, Judith Jáuregui inauguraba el ciclo de piano del sevillano Teatro de la Maestranza. En los últimos años la pianista donostiarra se ha convertido en uno de los nombres más reiterados en el panorama musical nacional con una ascendente proyección exterior. En este recital sevillano presentó un programa que pivotaba entre el romanticismo más acrisolado de Schumann, Chopin o Liszt y el impresionismo versátil de Debussy y Mompou.
De partida, Jáuregui derrochó elegancia y limpieza de ejecución, lo cual le permitió otorgar una inusitada musicalidad al Arabesque schumanniano o a la Balada de Chopin, tal vez a costa de cierto peso expresivo. En este sentido, los que esperaban “desmelenes” y demás efectismos pianísticos probablemente quedarían decepcionados pues no los había en el estilo de nuestra pianista, contenida tanto en las…
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