El 29 de febrero de 1996 daba su primer concierto la Real Filharmonía de Galicia con Helmuth Rilling como director titular. Entonces sonó la música de Bach. Veinte años después, a petición de los músicos de la orquesta y con las sienes aún más plateadas a sus 82 años, Rilling ha vuelto para que se escuche otra vez la música de su compositor predilecto ante un público que llenaba hasta la bandera el Auditorio de Galicia -incluídas aquellas autoridades municipales y autonómicas que deberían dejarse ver con más frecuencia en esta casa-, y que saludó al maestro alemán con una ovación de entrada de verdadera celebración.
Y Bach sonó de nuevo, en la interpretación que era de esperar en Rilling - impecable pero no elocuente, rigurosa pero poco expresiva-, y con el concurso entregado de los miembros de la orquesta, desde los solistas hasta el…
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