Resulta reconfortante asistir a los conciertos que la Orquesta Sinfónica de Galicia ofrece los sábados dentro de su temporada de abono; especialmente, por comprobar la existencia de una creciente cantidad de público joven que los viernes apenas encuentra cabida en un Palacio de la Ópera de muy elevada edad media en su entrada, con buena parte del aforo copado por abonados que muestran una inamovible fidelidad al proyecto -reservadas sus localidades desde hace casi un cuarto de siglo-, así como escuchando una y otra vez la saturación de partituras que se vienen repitiendo hasta el hartazgo...
...frente a ello, tal y como he denunciado en numerosas ocasiones (ya sea en el caso de la OSG o de otras orquestas españolas), un vacío sangrante en cuanto a los grandes nombres de la contemporaneidad (Xenakis, Nono, Cage, Boulez, Feldman,…
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