Curioso concierto el número 12 del ciclo de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, donde se pone en relación el color de la música para orquesta de autores orientales y occidentales. Este cóctel se articula por el ingrediente fuerte de la sesión, que a la vez es un compuesto nada simple: Offertorium, el concierto para violín de Sofía Gubaidulina, cuya interpretación fue lo más interesante de una buena velada en la que hubo poco que desechar.
La excelencia interpretativa de la obra de Gubaidulina se produjo gracias esencialmente a la solista, Baiba Skride, a la que le va muy bien esta obra por su tendencia a la contemplación de la pureza de su sonido, y en general su capacidad para controlar milimétricamente su grado de "evanescencia" y tener reservadas siempre sorpresas en este aspecto (pianísimos y todo tipo de sobrios efectos, algo…
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