El Teatro de la Maestranza acogió el recital de piano de Khatia Buniatishvili con la acostumbrada expectación en este tipo de eventos y un aforo bastante completo. Afortunadamente, el público estuvo a la altura y no asistimos al espectáculo lamentable de audioterrorismo acontecido en el pasado recital de Judith Jáuregui o en el concierto de la pasada temporada con Daniel Barenboim y la WEDO, por citar ejemplos sonados (y sonoros), si bien es cierto que hubo conatos, particularmente durante la primera pieza del recital, que hicieron presagiar lo peor.
La pianista georgiana se presentó en Sevilla con obras y compositores de un repertorio habitual en su reciente y fulgurante carrera internacional. Un programa, por otra parte, contundente, con el que demostró que no ha llegado a lo más alto del pianismo internacional por casualidad.
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