Cuando se trata de un concierto protagonizado por una de las llamadas orquestas-escuela, uno tiende a pensar en programas, si no pretendidamente cómodos, al menos sí de un compromiso moderado tanto para los músicos como para el director e institución de turno. No fue el caso de Hernández-Silva y la Orquesta Joven de Andalucía de la que actualmente es director musical, actividad que compatibiliza con su titularidad al frente del conjunto sinfónico malagueño. La dos obras seleccionadas en el programa con el que la OJA se presentaba en esta ocasión en Sevilla son verdaderos caballos de batalla orquestales, particularmente la del ruso: así que nos encontrábamos indudablemente ante un programa de “todo o nada” artístico.
Adelantemos ya que la prestación de la Orquesta Joven de Andalucía brilló a un nivel altísimo, en determinados momentos…
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