Entre los rincones con más encanto de París se cuenta el Museo de la Vida Romántica, donde, entre bibelots de George Sand y esculturas de Clésinger, se conserva el espíritu de Chopin. Su homólogo madrileño, el Museo Romántico se ha erigido asimismo en guardián de la memoria de aquellos músicos que hicieron las delicias de nuestros tatarabuelos, compositores que, sin desdeñar sus raíces carpetovetónicas, tenían la mirada puesta precisamente en la capital francesa, ese París en el que a la sazón triunfaban, además de Chopin, otros astros del piano como Thalberg, Alkan o Liszt. La “Bienal de Música Isabelina 2016”, organizada por el Museo del Romanticismo, en colaboración con el Conservatorio Arturo Soria, es una encomiable iniciativa concebida para redescubrir y divulgar el patrimonio musical español del siglo XIX y la obra de autores como…
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