El concertino de la Filarmónica de Berlín Daniel Stabrawa ejerció en esta velada musical tres funciones: solista, concertino y director; esta última se desempeñó desde los puestos de la primera y la segunda, y por tanto no hubo podio. Como suele ocurrir en estos casos, se intentó crear versiones proteicas, bien montadas, de un solo trazo, para que el brío haga que se superen algunas debilidades que hoy por hoy son inevitables dentro de una temporada normal de abono (los ensayos son limitados) si se quiere abordar este tipo de conciertos.
El principal hándicap que se percibió fueron algunos aspectos bastante evidentes en cuanto a la coordinación, audibles sobre todo en las entradas de la obra de Martinů y en algunos momentos de la Cuarta de Beethoven. Inteligentemente, el acompañamiento orquestal sonó en un segundo plano en el Concierto…
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