Al duodécimo concierto de abono de la presente temporada de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla podíamos acercarnos desde diversos puntos de interés, todos ellos plausibles y sabrosos. De una parte, en tres de sus compositores -Debussy, Ravel y el propio Falla- se trataba de música directamente francesa o de influencia francesa directa en el caso del compositor español. De otra, nuevamente tres de las cuatro propuestas -Debussy, Ravel y Mussorgsky- ofrecían orquestaciones a posteriori de sus respectivas creaciones originales. Y, en cualquier caso, todas ellas con un componente y requisito común: el enorme despliegue tímbrico al que se enfrenta la orquesta. En este caso el conjunto sinfónico sevillano brilló a gran altura bajo la batuta de de Ceccherini que se reveló consistente en lo sonoro y elocuente en lo expresivo. El comienzo de…
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