"Son ustedes una piedra preciosa que puede brillar, pero que hay que saber pulir". Fue en uno de los ensayos para el concierto que tendría lugar el 20 de mayo de 2000, cuando el Director Yeruham Sharovsky dijo esto a los músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional de Dominicana. En aquella oportunidad su limitado tiempo de trabajo le permitió conseguir solamente un concierto decoroso.La misma orquesta, casi dos años después, con los mismos problemas materiales sin resolver, llena de instrumentos de muy distintas calidades, instrumentos que emiten un arco iris de timbres a los que se hace casi imposible empastar, una orquesta con plazas muy importantes por cubrir, e integrada por instrumentistas de formación académica muy heterogénea, pudo realizar, el pasado 6 de marzo, un concierto en el que se emplearon al tope sus posibilidades…
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