Aunque a veces pueda parecer lo contrario, no es sencilla la labor de comentar, reseñar o criticar conciertos, llámenlo como deseen. Máxime, como es el caso, si el recital muestra un elevadísimo nivel artístico, tal y como disfrutamos el pasado domingo 10 de abril en el Auditorio Nacional. Sin duda y para el lector que no ha acudido al evento, se corre el riesgo de parecer que se cae en la exageración o en la condescendencia. Lo asumimos, ya que la propuesta de Silvia Pérez Cruz subrayó la excelencia. Además, su voz, bellísima, sumada a su capacidad de transmisión, rayan en el prodigio. Así, fue una de esas veladas que se disfrutan de principio a fin y se marcan en el recuerdo.
Si no la conocen, quizá lo mejor que puedo comentarles, si me aceptan el consejo, es que vayan a verla si pasa por su ciudad y lo comprueben por ustedes mismos.…
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