El violonchelista Truls Mørk canceló su anunciada intervención en el Concierto de Dvořák por una lesión de rodilla, y con buenos reflejos fue sustituido por el también estupendo Daniel Müller-Schott, que por supuesto domina una obra que está considerada la reina de las composiciones concertantes para violonchelo.
Por parte del músico muniqués, lo primero que destaca es su increíble Goffried. Yo no creo en lo que se suele entender por “belleza” del sonido, y es un término que utilizo muy poco en el mundo de la música (se trata de un valor subjetivo e intransferible que por lo tanto no aporta nada en un comentario o en una conversación), donde lo importante es la utilidad, la direccionalidad y la elaboración artística. Sin embargo, en este caso —durante 40 minutos— sentí un extremo abandono respecto a mis principios gracias a esa tentación…
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