Mientras disfrutaba con el soberbio partido que Garbiñe Muguruza hizo para ganar su primer Roland Garros, me acordé de algo que en realidad es lo contrario a lo que estaba viendo en ese momento, y que curiosamente he escuchado decir tanto a tenistas como a pianistas (supongo que vale para cualquier instrumento o deporte): el sistema debe imponerse a las circunstancias. Es decir, uno debe haber trabajado lo suficiente en su vida (o sea, mucho) para poder crear una forma de organización propia que sirva para salir airoso más allá de la planicie o la inspiración eventuales, de buenos y malos días. En el caso de los tenistas Nadal o Muguruza, se dice eso de “ganar jugando mal”. En el caso del director de orquesta Eliahu Inbal no es así exactamente, pero a sus 80 años debe tirar de experiencia y talento para suplir algunas carencias físicas…
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