La nueva visita de Vengerov a Valencia, la cuarta, agotó todas las entradas en la taquilla del Palau, hecho sin duda ocasionado por el éxito de anteriores actuaciones del violinista siberiano, gracias a las cuales se ha ido labrando una imagen estelar entre un público que muy a menudo necesita meter los dedos en la llaga para creer, no tanto debido a un sano escepticismo como al más puro de los desconocimientos.En este sentido, aún recuerdo con alborozo la facilidad con la que conseguí dos entradas cuando pasó por aquí Carlos Kleiber. Los abonados que no acudieron a aquella cita porque en los periódicos habían leído que era un director muy peculiar, un tanto extravagante, rabiaron poco después al enterarse de que se habían perdido una oportunidad única. Algo parecido me ocurrió por aquel entonces con un concierto dirigido por Salonen.…
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