El Teatro Villamarta de Jerez eligió el popular díptico, aunque últimamente parece haber perdido algo de presencia en los escenarios, de I pagliacci y Cavalleria rusticana como broche de su temporada lírica. Sólo unos meses atrás se procedió a la disolución, por exceso de déficit, de la fundación municipal que lo gestiona. Todo apunta a que otro organismo público de dicho ayuntamiento se hará cargo del mismo, si bien no queda claro el perfil de las futuras programaciones.
A pesar de ello, las obras de Leoncavallo y Mascagni subieron al escenario con el estreno de una producción propia de la mano de Francisco López. Aunque mínimamente eficaz, el apartado escenográfico fue tan austero como discreto, por más que el movimiento de actores fuese correcto. Sin embargo, hubo sensación de pobreza de ideas y de demasiado vacío escénico…
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