Afirma Antonio Baciero que Cabezón y Bach son "las dos puertas del Barroco", su comienzo y su final, y añade en las notas al programa que acompañaron a este recital que: "Desde la práctica de los modos eclesiásticos, los romances renacentistas y las canciones franco-flamencas, en Cabezón se manifiesta una riqueza evolutiva no menor que la experimentada por Bach desde los corales luteranos y prácticas litúrgicas a los aires cortesanos franceses, recogiendo ambos muy diversas estéticas hacia nuevas síntesis formales y técnicas: un lenguaje renovado que incluía tanto la capacidad de espontaneidad visionaria del genio, como las sabidurías contrapuntísticas estructurales, sin excluir en ambos las realidades pedagógicas en el ejercicio de su profesión."
Cuatrocientos cincuenta años después de su muerte, en la misma iglesia en la que se bautizó…
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