Hubo un tiempo en España, por increíble que hoy nos pueda parecer, ante la escombrera audiovisual que padecemos en la TDT, en el que una televisión privada apostaba por la cultura como una de sus señas de identidad, dando cabida en su programación a espacios dedicados a la música clásica, ya fueran conciertos, ya documentales de seria factura (lejos del estilo ligero y facilón que hoy domina el género, cuando éste se asoma a unas pantallas que parecen dirigidas a una masa informe de mentes infantilizadas). Aquella televisión era Canal +, y entre sus apuestas a principios del milenio estuvo el realizar un repaso a la música del siglo que acabábamos de abandonar, un recorrido guiado por un conocedor de excepción de aquellos cien años, cuyas partituras tantas veces ha tenido sobre sus atriles en sus más diversas rutas estilísticas: Sir…
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