Bajo el título de “Diamantes”, la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla ofreció el segundo concierto de la presente temporada de abono en el que prácticamente no hubo punto de conexión alguno, ni temática ni mucho menos artísticamente, entre las dos partes en que se dividía el programa. De entrada, asistimos a una interpretación del celebérrimo Concierto de Aranjuez del maestro Rodrigo, bastante descafeinada desde el punto de vista expresivo y muy alejada de la ortodoxia clásica. Al margen de una lamentable amplificación de la guitarra (el sonido de la misma provenía de todas partes menos del propio instrumento), la versión de Gallardo careció de un color redondo y hermoso, optando por sonidos metálicos, notas falsas, rasgueos o toques repentinos de estilo aflamencado que desde luego no contiene la partitura del compositor de Sagunto. La…
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