Beethoven escribió en total 5 Sonatas originales para cello y piano, dos de la Op 5, de juventud, más tarde la Op 69, la más popular, y ya en la última etapa de su producción las dos de la Op. 102. La segunda de este Opus, que escuchamos como primera obra del programa, tiene mala fama: Beethoven se atrevió en esta composición hacer uso de recursos contrapuntísticos a los cuales hasta entonces no se había atrevido, y el lenguaje resultante es abstruso, malsonante, muy construido. Terceras y sextas menores y mayores se alternan. Uno pierde el sentido de la tonalidad y se puede seguir a duras penas la reiteración de algún motivo (tema sería ya decir demasiado). Ni siquiera se salva el 2º movimiento, un Adagio oscuro y sombrío, felizmente no muy extenso. Mi impresión es que si esta fuera la única obra de Beethoven, hoy ni esta obra ni él…
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