El Editor de Mundoclasico.com me invita a ser impertinente, pero me pilla con el pie cambiado. El colesterol se me ha disparado últimamente, tengo que quitarme de encima cuatro o cinco quilos, parece que me van a subir -otra vez- la hipoteca y tengo la impresión, desde hace unos días, de estar como viviendo en un gigantesco Gran Hermano. Mi primo argentino, psicólogo por supuesto, me ha dicho que no me preocupe y que, sobre todo, no diga impertinencias. O sea, que a otra cosa, mariposa. En todo caso, como hay que conmemorar merecidamente el número 500 de Mundoclasico.com, me voy a confesar públicamente de un remordimiento que no deja de atormentarme, ligera pero periódicamente. A veces, las catarsis personales pueden ser útiles públicamente. Me pesa, hoy, que no tengamos en España una compañía pública -es decir, financiada de verdad con…
Comentarios