No me canso de repetirlo: la televisión que padecemos en España es una de las escombreras de productos idiotizantes más aberrantes de Europa. En un país en el que las reformas educativas saltan a cada poco a la palestra (nueva y zafia excusa para los debates intestinos de una casta de politicuelos fruto de esos mismos medios de (in)comunicación y de los últimos adoctrinamientos del franquismo), pocos parecen tomar conciencia del enorme potencial del medio televisivo para un ejercicio pedagógico en una parrilla (¿dispuesta para freír cerebros?) carpetovetónica convertida en puro mercadeo de productos industriales; cuando no, en expositor de las más absurdas formas de la condición humana... ...es más: cuando en las cadenas públicas se programan espacios de introducción a la «música clásica» (a la ópera, por tomar un ejemplo reciente,…
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