El pasado jueves tuvimos la oportunidad de presenciar un concierto con un alto "carácter italianizante", marcado por la presencia del director, el violinista y el concertino, todos ellos hijos de la bella Italia. Dicho trío, junto con el resto del conjunto orquestal, nos ofreció una velada deliciosa.Sigue estando patente que el tema de las invitaciones es el único que "favorece" que la sala tuviera un aforo medio-alto. Si no llega a ser por las caridades institucionales no quiero ni pensar como estaría el Auditorio el otro día… ¿Quizá como el desierto de Almería? Puede ser…Como entrante a esta "suculenta cena" musical nos fue ofrecida la obertura de La Cenerentola de Rossini, composición no concebida originalmente para esta ópera. En ella apreciamos todos los asistentes una sección de cuerda demasiado cuadriculada en sus aspectos…
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