Bajo el título La risa es la mejor medicina el quinto concierto de abono de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla ha traido como director invitado a Pablo González, una batuta española en claro ascenso tanto a nivel nacional como internacional. En esta actuación andaluza logró obtener, digámoslo ya, un sonido compacto y sólido de la orquesta sevillana, con mayor o menor encanto y sutilezas en función de la natural afinidad con cada una de las tres partituras llevadas a los atriles.
Probablemente la interpretación más redonda fue la que precisamente abrió la velada: una suite Pulcinella que aunó el más puro sabor neoclásico con un refinamiento y equilibrio tímbrico realmente hermoso. No en vano, la clave de esta obra de Stravinsky está en la revolucionaria (¿anacrónica?) orquestación que da a vuelta completamente a los preceptos clásicos…
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