El San Carlo de Nápoles posiblemente sea el más antiguo teatro de ópera activo en Europa. Construido en 1737, cuarenta y un años antes que la Scala de Milán, comparte con este coliseo el mérito de haber fundado la primera escuela de baile italiana en 1812. Sin embargo, no sólo su antigüedad, así como sus dimensiones y fastuosidad, son las mayores para sorpresa de muchos. Durante más de un siglo mantuvo además, y por encima de cualquier otra sede, una primacía indiscutible en la evolución del género.No fue sino a mediados del siglo XIX que cedió su cetro a la Scala, a causa de factores muy diversos, pero que retratan fielmente el devenir cultural, social y político de la época: de un lado, un síntoma como la unión preferente del nuevo astro de la escena italiana, Verdi, a Milán; de otro, la inevitable decadencia de un modo de vida ligado…
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