En la prensa local de hoy aparecía un recuadrito anunciando que el director norteamericano Anton Bruckner iba a dirigir a la Sinfónica de Galicia un programa Haydn: cosas de becarios que quedarán en el inagotable anecdotario de las hemerotecas. Para quienes asistimos al concierto –bravo por la melomanía coruñesa, que al comienzo de un puente festivo acude en masa para meterse entre pecho y espalda una sinfonía bruckneriana-, y para los propios músicos de la orquesta -así me lo confirmó alguno de ellos tras la función-, lo que se escuchó esta noche quedará grabado en la memoria como, posiblemente, el mejor Bruckner que jamás haya hecho la OSG.
Es cierto que también hubo Haydn, en su Sinfonía concertante en Si bemol para la extraña combinación de violín, violonchelo, oboe y fagot. Sin embargo, nada de extraño tuvo la interpretación de…
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