En su visita al Teatro Villamarta de Jerez, Javier Perianes proponía un recital cuya primera parte estaba centrada por completo en Schubert, compositor que protagoniza su último disco para Harmonia Mundi, y una segunda dedicada a Falla, Debussy y Albéniz.
El programa schubertiano era idéntico al que allá por noviembre interpretara en el auditorio del Museo Picasso de Málaga, si bien en aquél concierto las Tres piezas para piano D.946 fueron ofrecidas al final “a manera de clímax, con pulsación incisiva y emotivo lirismo”. En Jerez, dicho impacto fue de entrada y, si cabe, aún mayor ya que Perianes dejó clara su sintonía con el universo schubertiano en el cual la técnica y el color, por otra parte profundamente idiomático, están al servicio de una expresión contrastada y tremendamente dramática. Una versión cuya conmoción fue aún superada…
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