Una taberna del s. XIX, obras de repertorio, moscateles de la tierra, aficionados sin miedo a nada... si pasa usted por Málaga un primer miércoles de mes, déjese caer por El Pimpi: la Peña de la Ópera y el Bel Canto celebra unos recitales líricos que le resultarán difíciles de olvidar.El pasado día 1 de noviembre, ante un público variopinto y entregado, este animoso grupo de estudiantes y aficionados –bajo la batuta de John, el mecenas británico, singular maestro de ceremonias- ofreció un festival de interpretaciones que, de repetirse, convertirá estos miércoles en cita obligada.Mónica Jiménez exhibió en dos complicados fragmentos verdianos la belleza de su centro vocal limpio y carnoso: una Traviata muy creíble y conmovedora que desplegó más tarde inesperadas cualidades jazzísticas en "Can't help lovin'dat man of mine" de Jerome…
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