Con un programa de mano especial, varios actos paralelos (miniconciertos, exposiciones, intercambio de opiniones con músicos y titular en el recibidor del auditorio, postal con la firma de los profesores de la OSCyL) y la interpretación de la Sinfonía n.º 9 de Beethoven se clausuró la temporada del 25 aniversario de la OSCyL. La elección de esta obra para el final de un ciclo que se ha consignado como el principio de una especie de nueva “edad de oro” de la orquesta resulta tan conservadora como arriesgada, dadas las conocidas dificultades que entraña, sobre todo si tenemos en cuenta que un “coro de coros”, por muy preparado por Jordi Casas que esté, no deja de tener sus límites a la hora de abordar una obra escrita tan inclementemente.
Sin embargo, los mayores problemas de esta versión dirigida por Andrew Gourlay no ocurrieron en el…
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